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El País, del martes 24 de marzo de 1914, anunciaba "una fuerte batalla" en las inmediaciones de la ciudad de Torreón e informaba que los rebeldes estaban atacando Gómez Palacio y Lerdo. Agregaba que: "El general Peña, con sus dos mil caballos, desocupó la población de Bermejillo". La crónica comenzaba así: "Los rumores más sensacionales corrieron ayer por toda la ciudad con motivo de los sucesos que actualmente se desarrollan en los al rededores de Torreón. Los mal pensados, toda la falange de rebeldes platónicos que sueñan con el advenimiento del nuevo régimen, que les dará empleos o canonjías, declaraban enfáticamente que la ciudad lagunera estaba ya en poder de los constitucionalistas, y que el choque de las avanzadas rebeldes había sido tan enérgico, que el invencible Pena y sus dos mil caballos habían sido obligados a replegarse rumbo a Torreón, acosados de cerca por las chusmas villistas. Un colega americano que se publica en inglés sirvió a sus lectores la noticia de una conversación telefónica habida entre Villa y Velasco, en que el forajido, fanfarrón como un cadete de Gascuña, había dicho al general en jefe de la División del Nazas, que el sábado o el domingo cenaría con él en alguno de los restaurantes de Torreón. Segun el colega, Velasco habría contestado con sencillez espartana: '!Venga usted!'"
Es interesante la información de El País, porque habla de la resistencia cada día más valiente y abierta de los opositores a Victoriano Huerta en la ciudad de México y porque, queriendo dar una imagen poco favorable de Villa, tergíversa la conversación del guerrillero con el general Velasco, que efectivamente tuvo lugar.
Otras noticias anunciaban que había salido de la capital un grupo de corresponsales extranjeros rumbo a Torreón; que el almirante Fletcher, en visita no oficial, habla llegado a la ciudad de México, alojándose en la embajada norteamericana; que el gobernador del Distrito había sido atacado por los zapatístas, aunque la emboscada fracasó y que los federales habían hecho prisioneros a varios villístas en Ojinaga, plaza que se suponía que Villa no tratarla de recuperar.
Otra información interesante se refería a la entrevista que el ministro de Relaciones Exteriores, licenciado José Lópéz Portillo y Rojas, había sostenido con el enviado especial del presidente Wílson, Mr. John Línd, en Veracruz. El ministro desmintió que hubiera tratado el asunto del abandono de la presidencia por el general Huerta, alegando que si éste le hubiera encargado tan delicada misión se hubiera excusado, ya que, según la ley, seria él el que debería sustituirlo.
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Testimonio Periodístico. Marzo 24 de 1914.
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