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DIA 2.

   
 
CONTINUA EL ATAQUE CON MENOS FUERZA.--EL CORL. T. MIGUEL GONZALEZ ATACA Y TOMA EL FUERTE CALABAZAS.--INTENTOS DE ROMPER EL SITIO.--NUEVO PLAN DE ATAQUE.--SE DEJA FRANCA UNA SALIDA .--GRANDES NUBES DE PÓLVO FAVORECEN LA RETIRADA.--INCENDIOS.--LOS FEDERALES DESTRUYEN SUS MUNICIONES.--TORREON ES EVACUADO..-- EL. GRAL. VELASCO SE RETIRÁ EN ORDEN. --
1. a. m.. La ciudad vecina continúa a obscuras. Reina La calma más completa en los campamentos. A la una y treinta y cinco el centro vuelve a la carga, principia un nutrido fuego de fusilería y constantemente se están escuchando las explosiones de las terribles bombas de dinamita.

2 a. m. Continúa el fuego en el centro; , y en estos momentos se inicia en la izquierda con verdadero ímpetu. La línea del centro llega hasta los baluartes que el enemigo tiene situados en la Presa del Coyote; y allí es tan terrible el combate que los soldados luchan cuerpo a cuerpo. Allí es donde los constitucionalistas pierden al denodado Teniente Coronel Benito Artalejo, quien se hizo admirar siempre por su ardentía e intrepidez en los combates, porque siempre supo cumplir con su deber. La confusión y la mortandad son espantosas en ambos bandos; muchos de los nuestros, impertérritos y heroicos, caen al pie de la trinchera para no levantarse más! Resultan en las filas constitucionalistas 62 muertos y más de 250 heridos. Las brigadas que más sufren en este as memorable, a los reductos enemigos, son las del General Luis Herrera y la del Coronel Martiniano Servín. El centro de la derecha al mando del Coronel Miguel González toma por asalto el fuerte de Calabazas. La extrema de la derecha al mando el Sr. Coronel Eladio Contreras, se apodera del fuerte denominado La Polvorera..
Las aguerridas fuerzas de nuestra izquierda obtienen importantísimas victorias; se apoderan de dos cuarteles recogiendo dos ametralladoras y ocupando ocho manzanas de la ciudad. El enemigo deja en el campo más o menos unos 150 muertos y 16 prisioneros. A las tres de la mañana ya no es tan intenso el ruido de la fusilería; pero en cambio son más numerosas las bombas que explotan a cada momento. La derecha está quieta y en el centro se combate con menos intensidad.

4 a. m. Notase que el combate en el centro y la izquierda no decrece; parece que avanza la línea constitucionalista

A las cinco de la mañana el combate cesa repentinamente, sólo se escuchan detonaciones aisladas en la entrada del cañón del Huarache; los federales atacan el fuerte de Calabazas; y como los constitucionalistas han dejado escasa guarnición lo recuperan con pocas dificultades. Sin vacilar puede asegurarse que el asalto general que acaba de efectuarse, ha sido el más formidable y sangriento, el más terrible y fecundo en sus resaltados de cuantos se han registrado en esta memorable batalla en que han puesto tan alto sus nombres los beligerantes. De las seis a las ocho de la mañana reina la calma en todas las líneas; pero a esta hora las piezas de artillería del enemigo abren un nutrido fuego sobre el fuerte de Santa Rosa y ciudad Gómez Palacio. Veinte minutos dura el cañoneo que hiere a algunos pacíficos y a pesar de esto nuestra artillería no contesta. A las diez de la mañana los federales cañonean terriblemente a Gómez Palacio, lanzando sus tiros en todas direcciones, quizá con objeto de infundir el pánico por más que estén muy lejos de alcanzar este resultado entre las filas constitucionalistas. En el Cuartel General causa extrañeza la violencia inusitada del bombardeo.. En la casa que habita el Señor General Urbina estallan cuatro granadas. De las calles levanta la Brigada Sanitaria cinco heridos y dos muertos. .
Cesa el cañoneo a medio día. Los jefes de regimientos y brigadas reciben la orden de conservar las posiciones conquistadas y de dar descanso a las tropas. Se escuchan ligeros tiroteos en la izquierda. Hasta esta hora el hospital de sangre ha recibido 420 heridos solamente de las líneas del centro y derecha.
Entre estos se encuentra el Mayor José L. Prieto y el Capitán Paliza, que días antes había abandonado las filas federales para incorporarse a nuestras fuerzas; y que tan valerosamente se habían portado en todos los combates.
A las dos de la tarde llegan de los campamentos de los Generales Ortega y Hernández 48 prisioneros que se hicieron al enemigo en el combate de Bolívar; también llegan los heridos constitucionalistas. El Señor General en Jefe ordena que el ameritado Señor General Rosalio Hernández, tenga el mando de las dos Brigadas que sitian a los federales en San Pedro de las Colonias. A las tres de la tarde el mencionado Señor General en Jefe discute con el Señor General Ángeles los planes de ataque que deberán desarrollarse en lo suceviso. A las cuatro de la tarde es cañoneado por el enemigo el fuerte de Santa Rosa hábilmente defendido por el coronel Mateo Almanza de la Brigada Morelos.
5 p. m. Ligeros tiroteos por la izquierda. Sopla un viento muy fuerte que al levantar grandes nubes de polvo oscurece completamente el horizonte. Esto, como se verá más adelante, favorece al enemigo. Las reservas van a reforzar las líneas de fuego.
7 p. m. Se inicia un formidable incendio en el centro comercial de Torreón. Pocos momentos después se observan tres incendios más. Una hora más tarde son tan fuertes los incendios que las grandes llamaradas iluminan siniestramente el horizonte. En el que se ve más al centro, se escuchan con cierta frecuencia ruidos fortísimos, que parecen ser estallidos de granadas. Empieza a rumorarse que los federales han iniciado la evacuación de la plaza, y que no pudiendo llevarse todas sus municiones les han prendido fuego. Se escuchan algunos cañonazos y un fuerte tiroteo en el cañón del Huarache. En la izquierda sólo hay ligeros tiroteos. Entre nueve y diez de la noche los incendios decrecen. El Sr. General Ángeles sale en automóvil a practicar un reconocimiento. Se oye en Torreón el constante ladrido de los perros, lo que hace sospechar que se están efectuando algunos movimientos por las afueras de la ciudad. Mientras tanto nuestras fuerzas permanecen a la expectativa por tener orden de no atacar, y de dejar una salida por la izquierda. A las diez de la noche, un vecino dé Torreón informa personalmente al señor General en Jefe que los federales han evacuado aquella plaza. Se ignora a punto fijó el rumbo que han seguido; más parece que es en dirección del Rancho dé Mieleras. Esta noticia cunde por la ciudad de Gómez Palacio y los, campamentos; pero no causa alegría ninguna por qué se tenían deseos vehementes de aniquilar al enemigo. Esto pinta admirablemente la ardentía y el valor de nuestros soldados que no se sienten abatidos ni faltos de entereza a pesar de haberse batido vigorosamente por espacio de once días. Por otra parte se recuerda con melancólica tristeza a los hermanos heridos y a los que han perecido heroicamente en la contienda; y es por esto que la noticia no causa entusiasmo, a pesar de que ya está inmediato el descanso parcial de tantas fatigas y penalidades.

A las once de la noche, el señor Cónsul americano y los representantes de la Prensa ocurren con el señor General en Jefe quien los autoriza para comunicar a todas partes del mundo la noticia de que la plaza de Torreón, llamada inexpugnable por la prensa enemiga, ha caído en poder del Ejército Constitucionalista. Se dan órdenes para el día siguiente. De cuando en cuando se escuchan descargas aisladas en Torreón, sin que se obtenga respuesta alguna. Es que las fuerzas legalistas exploran en el centro de la ciudad.
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